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viernes, 4 de marzo de 2011

Manuelita la Tortuga

¡Hola queridos amigos y amigas! Aquí les tengo una de las joyas de María Elena Walsh. Es el poema “Manuelita la Tortuga”. Espero que lo puedan disfrutar y que a sus pequeños les encante.


Manuelita vivía en Pehuajó
pero un día se marchó.
Nadie supo bien por qué
a París ella se fue
un poquito caminando
y otro poquitito a pie.
Manuelita, Manuelita,
Manuelita dónde vas
con tu traje de malaquita
y tu paso tan audaz.
Manuelita una vez se enamoró
de un tortugo que pasó.
Dijo: ¿Qué podré yo hacer?
Vieja no me va a querer,
en Europa y con paciencia
me podrán embellecer.
En la tintorería de París
la pintaron con barniz.
La plancharon en francés
del derecho y del revés.
Le pusieron peluquita
y botines en los pies.
Tantos años tardó en cruzar el mar
que allí se volvió a arrugar
y por eso regresó
vieja como se marchó
a buscar a su tortugo
que la espera en Pehuajó.

María Elena Walsh
Hasta luego
Michi*

Para vestirse

¡Hola amigos y amigas! Aquí les traigo un poema muy cómico de María Elena Walsh (clic aquí para leer parte de su vida). Pueden recitarlo junto a sus hijos en las mañanas mientras se visten para irse al colegio. Pues este poema hará ese momentito de todas las mañanas más especial. Espero que le puedan dar uso y que sea de su gusto.

Para Vestirse



A levantarse,
dijo la rana,
mientras espiaba
por la ventana.

Tira con tirita
y ojal con botón.

Un pajarito
que está en la rama
busca el zapato
bajo la cama.

Upa, dijeron
cuatro ratones,
y se quitaron
los camisones.

--No hallo mi flauta,
protestó el grillo,
y la tenía
en el bolsillo.

Una gallina
muerta de risa
se pone el gorro
y la camisa.

Medio dormido
dice el morrongo:
--Cuando madrugo
siempre rezongo.

Y el sapo dice:
--¡Qué disparate,
desayunarse
con chocolate!

Tira con tirita
y ojal con botón.
            María Elena Walsh
Hasta pronto
Michi*

Margarita Debayle

¡Hola a todos! Aquí les tengo un poema del mismo Rubén Darío, (clic aquí para ver parte de su biografía) el cual recuerdo con mucho cariño, ya que a mi maestra de literatura Infantil de la universidad, le gustaba mucho este lindo poema. Y memorizamos algunas estrofas del mismo para compartirlas en clase.
Resulta ser un poema un poco extenso. Pero leerlo en una hermosa tarde, sentado en  la sombra de un árbol y junto a su pequeño o pequeña…la verdad que como dice la publicidad: NO TIENE PRECIO.
Espero que puedan disfrutarlo al igual que yo. Y continúen incentivando a sus hijos en la literatura. Para que ellos mismo puedan reconocerla como un momento de mucho agrado y que la puedan disfrutar de igual manera. Bueno sin más redundancias, aquí les dejo el poema “Margarita Debayle”


Margarita está linda la mar,
y el viento,
lleva esencia sutil de azahar;
yo siento
en el alma una alondra cantar;
tu acento:
Margarita, te voy a contar
un cuento:

Esto era un rey que tenía
un palacio de diamantes,
una tienda hecha de día
y un rebaño de elefantes,
un kiosko de malaquita,
un gran manto de tisú,
y una gentil princesita,
tan bonita,
Margarita,
tan bonita, como tú.

Una tarde, la princesa
vio una estrella aparecer;
la princesa era traviesa
y la quiso ir a coger.

La quería para hacerla
decorar un prendedor,
con un verso y una perla
y una pluma y una flor.

Las princesas primorosas
se parecen mucho a ti:
cortan lirios, cortan rosas,
cortan astros. Son así.

Pues se fue la niña bella,
bajo el cielo y sobre el mar,
a cortar la blanca estrella
que la hacía suspirar.
Y siguió camino arriba,
por la luna y más allá;
más lo malo es que ella iba
sin permiso de papá.

Cuando estuvo ya de vuelta
de los parques del Señor,
se miraba toda envuelta
en un dulce resplandor.

Y el rey dijo: «¿Qué te has hecho?
te he buscado y no te hallé;
y ¿qué tienes en el pecho
que encendido se te ve?».

La princesa no mentía.
Y así, dijo la verdad:
«Fui a cortar la estrella mía
a la azul inmensidad».

Y el rey clama: «¿No te he dicho
que el azul no hay que cortar?.
¡Qué locura!, ¡Qué capricho!...
El Señor se va a enojar».

Y ella dice: «No hubo intento;
yo me fui no sé por qué.
Por las olas por el viento
fui a la estrella y la corté».

Y el papá dice enojado:
«Un castigo has de tener:
vuelve al cielo y lo robado
vas ahora a devolver».

La princesa se entristece
por su dulce flor de luz,
cuando entonces aparece
sonriendo el Buen Jesús.

Y así dice: «En mis campiñas
esa rosa le ofrecí;
son mis flores de las niñas
que al soñar piensan en mí».

Viste el rey pompas brillantes,
y luego hace desfilar
cuatrocientos elefantes
a la orilla de la mar.

La princesita está bella,
pues ya tiene el prendedor
en que lucen, con la estrella,
verso, perla, pluma y flor.

* * *
Margarita, está linda la mar,
y el viento
lleva esencia sutil de azahar:
tu aliento.

Ya que lejos de mí vas a estar,
guarda, niña, un gentil pensamiento
al que un día te quiso contar
un cuento.
Rubén Darío
Me despido de ustedes.
Un abrazo.
Michi*

La canción de la noche en el mar

¡Hola amigos y amigas! En esta ocasión quiero compartir con ustedes un poema muy lindo de los tantos que tiene Rubén Darío. En el día de hoy les publicaré más poemas que he leído de Darío y que son dedicados para los niños. Así que también puede compartir con ellos además de libros, unos poemas preciosos. Espero que les encanten todos.

¿Qué barco viene allá?
¿Es un farol o una estrella?
¿Qué barco viene allá?
Es una linterna tan bella
¡y no se sabe adónde va!
¡Es Venus, es Venus la bella!
¿Es un alma o es una estrella?
¿Qué barco viene allá?
Es una linterna tan bella…
¡y no se sabe adónde va!
¡Es Venus, es Venus, es Ella!
Es un fanal y es una estrella
que nos indica el más allá,
y que el Amor sublime sella,
y es tan misteriosa y tan bella,
que ni en la noche deja la huella
¡y no se sabe adónde va!
Rubén Darío
Me despido de ustedes.
Un abrazo.
Michi*